¿Qué características tiene un psicópata?

La psicopatía o personalidad psicopática es un trastorno antisocial de la personalidad.

¿Qué características tiene un psicópata?

¿Qué características tiene un psicópata?

En artículos anteriores se ha mencionado lo que es un psicópata y como nada tiene que ver con lo que nos encontramos en el cine o en la literatura.

Si quieres conocer más sobre la psicopatía, visita el siguiente enlace:

No obstante, los psicópatas presentan una serie de características que los diferencian del resto de las personas. En el presente artículo se presentan las principales características del psicópata y si éstas se pueden o no modificar.

¿Cómo es un psicópata?

La principal característica de un psicópata es su falta de empatía, pero presentan otros numerosos rasgos relacionados con este último aspecto, como:

Escaso remordimiento. Dado que las emociones, sentimiento y/u opiniones ajenas no son tomadas en consideración por un psicópata, el remordimiento por sus actos es mínimo o inexistente.

Poca planificación a largo plazo. A pesar de que el psicópata es capaz de planificar a largo plazo, dado que las emociones y/u opiniones de los demás no tienen en exceso valor, estos suelen actuar según su estado emocional en el momento, es decir, según les apetezca en el momento por uno u otro asunto.

Irresponsabilidad. La responsabilidad no es amiga de los psicópatas. Dado que los actos y las conductas de un psicópata se encaminan siempre al beneficio del mismo, la responsabilidad de estos individuos brilla por su ausencia. En este sentido, no importará si alguien a su cargo sufre un daño o accidente, o si determinadas acciones, como golpear a alguien, van a causar un daño emocional a esa persona. Asimismo, la poca planificación a largo plazo hace que les sea costoso ver las consecuencias (negativas) que puede tener un acto en el futuro.

Carencia de compromiso. Dado que al psicópata poco le importan el resto de las personas si no es porque obtiene un beneficio inmediato de las mismas, cualquier tipo de compromiso al que se someta puede ser roto si percibe que ya no le es conveniente o que ya no le beneficia. Como se ha comentado, poco le importará el daño que le haga al otro o las consecuencias de esa ruptura. Esto no significa que sean personas que nunca se comprometen o con miedo al compromiso, sino todo lo contrario. Un psicópata no tendrá ningún tipo de pudor a la hora de comprometerse, y así seguirá siempre y cuando este trato lo favorezca. Pero, al igual que se compromete muy fácilmente, romperá este compromiso cuando no le convenga.

Locus de control externo. Ante un determinado hecho, el psicópata nunca asumirá su responsabilidad. Cuando algo negativo ocurre, el psicópata interpreta que es el entorno el culpable, pero nunca él mismo. En este sentido, por ejemplo, si un psicópata agrede a alguien en una pelea, argumentará que la culpa es de ese otro, por meterse con alguien más fuerte. O, por ejemplo, si lo despiden de un trabajo, es la empresa la que tiene la culpa y no sus errores ni incompetencia.

Beneficios inmediatos. La paciencia no es tampoco compañera de los psicópatas. Dado que el beneficio propio es lo único que tienen en cuenta, esto provoca que, por lo general, deseen un beneficio inmediato de cualquier acción.

Poca tolerancia a la frustración. Los psicópatas no gestionan bien las situaciones negativas. El locus de control externo y la necesidad de obtener un beneficio inmediato provocan que no quieran asumir o no toleren que algo no resulta tal y como desean.

Tendencia al aburrimiento. La búsqueda de beneficios inmediatos y la poca tolerancia a la frustración promueven que se cansen de toda actividad que encierre monotonía o que requiera una cierta paciencia. Esto les lleva a una tendencia generalizada al tedio y, en ocasiones, al cambio de actividad constante.

Tolerancia al estrés. Debido a la poca responsabilidad, el locus de control externo y demás características mencionadas de los psicópatas, el estrés no es un problema. Si el resto de las personas se estresan por el trabajo o por otras situaciones del día a día, el psicópata no percibiría estrés, puesto que, si se queda un trabajo sin hacer, por ejemplo, la culpa es de la empresa, que manda más trabajo del posible.

Alta autoestima. A pesar que el locus de control externo se asocia con una baja autoestima, la excepción a esta regla se refleja en la psicopatía. Los sentimientos del resto no se perciben, por lo que ellos son su propio centro de atención, lo cual los dota de una autoestima mayor a la del resto, más vulnerables a las críticas sociales y al sentimiento de culpabilidad del que carece el psicópata.

Todas estas características hacen que el psicópata se presente como alguien con carácter desinhibido y, muy posiblemente, muy buen mentiroso, ya que no tiene en absoluto remordimiento en narrar su mentira y, por consiguiente, no se muestra nervioso al hacerlo, lo que lo convierte en un actor nato.

Robert Hare (uno de los principales estudiosos de la psicopatía) observa que, por lo general, un psicópata no posee emociones reales excepto el desprecio y la ira. Las demás son una estrategia para para convivir en la sociedad. Son fingidas. Asimismo, no distinguen adecuadamente cuáles son las emociones positivas y las negativas, incluso hasta el punto de que algunos son incapaces de clasificar sus sentimientos, o categorizarlos, entre buenos y malos. En situaciones frustrantes o amenazantes reemplazan el miedo por la ira. Dado que no son conscientes de las consecuencias a largo plazo, tampoco son capaces de entender que un determinado comportamiento tiene ciertas consecuencias y, si son negativas, en lugar de tener miedo de las mismas sienten ira. Al preguntarle sobre su pareja, familiares o amigos, no emiten descripciones muy emocionales, sino más bien mecánicas.

Obviamente, un psicópata no va a ser el retrato de la normalidad. Estas características que los definen van a condicionar su tipo de vida. En este sentido, es más posible que un psicópata sea un estafador a que sea un alto cargo funcionario. El en el primer caso, el beneficio es inmediato, no sentirá remordimientos, ni estrés por que los descubran. En el segundo caso, tendría que tener paciencia en realizar unos estudios y desempeñar, posteriormente, una tarea monótona o, al menos, rutinaria.

No obstante, un psicópata no es aquello a lo que estamos acostumbrados en la literatura y el cine. Los psicópatas viven entre la población normal y muchos de ellos desempeñan un papel también normal en la misma. Muchos psicópatas aparentan normalidad, tienen pareja, hijos, trabajan y conviven en la sociedad.

¿El psicópata nace o se hace?

Aunque no se ha determinado el factor genético de la psicopatía, sí se conoce que ésta se hereda. Asimismo, un psicópata lo es desde que nace y no existe rehabilitación o curación para esta condición.

De este modo, se puede afirmar que un psicópata nace y no se hace.

Esta circunstancia es clave a la hora de diagnosticar si una persona con estas características es un psicópata o si, por el contrario, padece un trastorno de otro tipo. Además de las pruebas de evaluación para diagnosticar otros trastornos mentales subyacentes, es importante observar si esa persona fue siempre así o hubo un momento de su vida en el que cambió. En este último caso, es muy probable que no estemos tratando una psicopatía.

Este punto de herencia es paradójico. Los psicópatas suelen ser personas promiscuas, dado que carecen del sentido de la responsabilidad y son inhábiles pensando a largo plazo. Esto provoca que tengan descendencia, y parte de esta descendencia presentará rasgos de psicopatía y, por consiguiente, de promiscuidad, provocando que la psicopatía tenga tendencia a la dilatación más que a la reducción en la sociedad.

Como siempre, para tener más información acuda a un profesional de la psicología.

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