¿Qué es un psicópata y cómo lo identifico?

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¿Qué es un Psicópata y cómo lo identifico?

Son muchos los contextos y situaciones en las que se menciona a la psicopatía en general y a los psicópatas en particular. La literatura y el cine están repletos de este tipo de individuos, y el término parece servir para definir a cualquier villano sofisticado con cierto punto de enajenación, falta de escrúpulos, obsesivo incluso o con cualquier otro tipo de tara que se preste.

Pero, ¿qué es realmente la psicopatía? ¿Es un trastorno? En el presente artículo definiremos en qué consiste la psicopatía y cuando una persona puede ser considerada psicópata.

¿Qué es la psicopatía?

La psicopatía no es un trastorno mental, sino una condición que describe a personas sin capacidad de empatizar ni de desarrollar inteligencia emocional.

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Robert Hare, uno de los principales estudiosos de la psicopatía, la define como “un trastorno de la personalidad que se define por una serie de conductas y rasgos de personalidad significativos, la mayoría de los cuales son mal vistos por la sociedad”.

Asimismo, puntualiza que “el psicópata nos presenta una imagen de una persona preocupada por sí misma, cruel y sin remordimientos, con una profunda carencia de empatía y de la capacidad para relacionarse con los demás de manera natural”.

De este modo, un psicópata no es una persona desquiciada o un villano propio de la ficción, sino personas con una capacidad en exceso reducida de experimentar empatía hacia los demás. Esto no convierte al psicópata en un trastornado mental necesariamente, pero esta condición repercute enormemente en el comportamiento de aquellas personas que la ostentan y es posible que sean percibidas por el resto como personas tóxicas, malas personas o egoístas.

Igualmente, la psicopatía no es algo por completo categórico, aunque sí pueden existir personas con un rasgo psicopático muy marcado, sino más bien una condición gradual en el modo en el que se es capaz de entender o asumir los sentimientos y emociones ajenas, y el modo en el que éstas causan uno u otro efecto emocional. Así, es posible que un psicópata entienda las emociones del otro, pero que éstas no le afecten en absoluto.

Esto no significa que el psicópata no tenga emociones. El psicópata presenta emociones, pero no como el resto de las personas. En este sentido, es posible que un psicópata llore y sienta muchísima tristeza por la muerte de su perro, por ejemplo, pero si exploramos en los motivos de su tristeza descubriremos que es por el hecho de perder una buena compañía y no porque la muerte del animal le inflija lástima en sí misma, como le ocurriría al resto de las personas.

Asimismo, un psicópata puede lamentarse de la ruptura con su pareja, pero no porque la amase realmente, sino porque pierde algo que le era agradable, porque no le atrae vivir sólo o por cualquier otra razón que siempre está ligada al bienestar de él mismo y que nada tiene que ver con el amor o aprecio que el otro le procesa.

¿Cómo identifico a un psicópata?

El hecho de que el psicópata presente representaciones emocionales diferentes al resto de las personas nos puede llevar a confundir cierto tipo de trastornos de la personalidad con la psicopatía, ya que comparten rasgos comunes, como es el caso de los trastornos de personalidad tipo b (trastorno de la personalidad antisocial, límite, histriónica y/o narcisista). Para tener la certeza de que una persona presenta una psicopatía, y no uno de estos trastornos mentales, se aplican pruebas de evaluación capaces de diagnosticar una u otra categoría.

Pero, ojo, un psicópata no padece ningún trastorno, sino que se trata de una condición. Algo que presenta la persona desde que nace y que mantiene a lo largo de su vida. Esto es clave para poder diferenciar la psicopatía de los trastornos de personalidad, ya que estos últimos, al tratarse de patologías específicas, presentan muchos más problemas asociados como, por ejemplo, el malestar subjetivo o la certeza de que “algo malo me ocurre”. Los psicópatas, por el contrario, no sienten remordimientos ni la sensación de que algo malo ocurra con ellos.

Asimismo, los trastornos de personalidad tienen una alta comorbilidad con otro tipo de trastornos mentales como la depresión o ansiedad, entre otros, característica que no cumple la psicopatía. De hecho, es extraño que un psicópata sufra ansiedad o depresión, dado que es inmune a las emociones ajenas y, por consiguiente, a la repercusión de su comportamiento con el medio.

Esta inmunidad hacia el entorno hace que el psicópata carezca de remordimientos, por lo que está muy lejos de deprimirse por alguna vivencia o de sentir ansiedad.

De este modo, un psicópata no es un personaje malvado carismático o perturbador, tal y como nos lo dibuja el mito, sino alguien que percibimos como perfectamente normal. Así, es viable que alguien de tu familia, tu jefe, tu empleado, tu amable vecino, tu pareja y, seguramente, tu gato sean psicópatas.

¿Cómo se reconoce entonces a un psicópata? Además del rasgo que se ha comentado sobre la carencia de empatía, nos encontramos con alguien al que no le importamos, nada más que para beneficiarse de nosotros de uno u otro modo.

Generalmente, la sociedad percibe al psicópata como una mala persona o una persona tóxica. Puedes plantearte si alguien es un psicópata cuando coincidan alguna de las siguientes circunstancias:

-Pide, pero no da.

-Hace que te sientas responsable, hasta en deuda con ellos, sin causa alguna.

-Hace chantaje emocional.

-Miente para conseguir su objetivo.

-No le importa ni se preocupa por tu estado.

-No te escucha.

-Su opinión u objetivo es lo único que cuenta, la tuya no tiene valor alguno.

-No presenta remordimientos.

-Nunca se siente culpable. La culpa de algo siempre es tuya o de otro.

-Ante una situación adversa no muestra tristeza, sino enfado.

-No tiene detalles contigo a no ser que quiera algo de ti.

Si ves que alguno de estos rasgos se repite frecuentemente en una persona, puede que estés tratando con un psicópata.

No obstante, ser psicópata no es un trastorno ni es “ser malo”, simplemente se trata de personas que carecen de la capacidad de que las emociones del otro les afecte. En nuestra cultura esto se percibe como una posible mala persona, puesto que los demás carecen de importancia para esta persona, pero, objetivamente, la psicopatía no es “mala” por necesidad.

Muy diferente resulta si esta persona psicópata te provoca un daño o malestar en tu relación con ella, lo cual es muy posible. En estos casos, como personas tóxicas que son, lo más adecuado es buscar tu propio bienestar y alejarte de aquellas relaciones (sean o no con un psicópata o con un imbécil) que te dañen.

Como siempre, para tener más información acuda a un profesional de la psicología.

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